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Cines con personalidad

Los últimos 30 o 40 años han sido demoledores para las salas de cine tradicionales, y parece que todo se ha confabulado contra ellas. Desde la popularización de los video reproductores a mediados de los 70 y la estandarización de las televisiones en color en los 80 (aquella Philips K-30 de 16! canales que sustituyó a nuestra Intel en blanco y negro de 2 monolíticos UHF y VHF, para la 1 y la 2 de Televisión Española), que causaron que aquellos cines de reestreno o de Arte y Ensayo que entonces sobrevivían proyectando cine de Autor (películas fuera del circuito comercial, generalmente de sesudos directores suecos o franceses), cayesen como moscas, incluso el único autocine que ha tenido Barcelona en toda su historia, que se encontraba en la carretera de Castelldefels, y a sólo 2 kilómetros del Aeropuerto del Prat.

Muchos sobrevivieron, de todas formas, aunque paulatinamente sucumbieron también porque, si en los años 70 se implantaron los primeros hipermercados, en los 80 su concepto se amplió a centro comercial, con todo un “barrio” auto contenido de tiendas y locales comerciales concentrado en una localización, con algunas diversiones para que los clientes potenciales pasasen sus días de compras íntegramente en ellos. Entre las diversiones ofrecidas, se instauró el concepto de cines multisala, que reunía en una sola localización múltiples salas de cine, de tamaño considerable, ofreciendo en ellas los títulos más rentables de estreno, no teniendo en general en cuenta otros menos rentables. Con ello, si la anterior ola se había llevado a los cines de reestreno y las de Arte y Ensayo, ahora los cines tradicionalmente de estreno, que habían sobrevivido por tener ingresos más asegurados, sufrieron más el golpe.

IndianaJonesAndTheTempleOfDoom
Indiana Jones y el Templo Maldito

Creo que ya huelga explicar qué pasó en la década de los 90 con la privatización y multiplicación de los canales de televisión, y el hecho de que los ordenadores y video reproductores ya pudiesen reproducir películas en CD y posteriormente DVD, de mala calidad comparada con la de hoy en día, pero sin duda un gran adelanto para aquel entonces, y una mejora comparada con la señal analógica y sus 625 líneas, información digital que no se degradaba como la de las cintas de video. Más salas cerradas, y a un ritmo vertiginoso.

Y entonces llegó el Apocalipsis. Con el salto cuantitativo que dio el ancho de banda al pasar de los módems tradicionales de hasta 56k baudios (esto son 3.5 Kbytes de descarga, para los que no hayáis tenido que hacer cuentas de velocidades de descarga en esa época). Repito, Kbytes, no Megabytes, a partir de 3, que es lo normal ahora. Una velocidad mil veces menor que la mínima habitual hoy en día para conexiones fijas (otra cosa son WiFis y 4Gs, pero ese no es el tema que nos interesa hoy), se popularizaron los programas de descargas P2P y, posteriormente, las páginas de descarga directa, de las que se podía descargar todavía más rápidamente el contenido. Con ello, mucha gente se acostumbró a descargar películas en su ordenador, incluso de estreno, y verlas en su casa gratuitamente.

En fin, no digo que todo eso sea mejor ni peor, pero ha obligado a los cinéfilos a los que todavía nos gusta el cine como una actividad social con una pantalla enorme, y a las salas que no son multicines en grandes superficies, a adaptarse. Ahora, la audiencia potencial para ellos es más exigente o, digamos, más alejada de los gustos convencionales, y las salas tienen que ofrecer un valor añadido, que suele ser especialización, diversidad, precios más competitivos, ofertas, abonos y festivales, para captar parte de esa audiencia. Eso, por otra parte, es bueno para un espectador como nosotros, porque gracias a que Barcelona en sí (y otras ciudades con suficiente población) es un reducto con la suficiente gente con esos gustos pueda mantener algunas salas de culto.

Y ya, después de sólo 5 párrafos de introducción, hablemos de las salas que tenía en mente: Phenomena Experience, Cinema MaldàCines Verdi Barcelona y Cines Comedia, cada uno con espíritu propio, y sus propias virtudes:

Phenomena Experience, más que un cine y nada más, es un fenómeno cultural por sí solo, dado que, gracias al impulso de su director, Nacho Cerdá, y desde que empezó en 2010 como un proyecto personal, fue evolucionando desde 2010, en sus primeras encarnaciones como proyecciones esporádicas de películas de culto (¡la primera sesión fue nada menos que “una doble” con Tiburón y Alien!), en versión original, 35 milímetros (esto es completamente ex profeso) y en las salas que le permitían la proyección, que fueron cambiando, desde el Palacio de Congresos en la Avenida Diagonal, hasta el Cine Urgell, con sus gloriosas 1800 plazas casi completas (y donde ¡ay!, pude ver 30 años después Indiana Jones and The Temple of Doom de nuevo, sentado prácticamente en la misma butaca, aunque no en la misma compañía). En 2014, inauguraron su propia sala en el remodelado y novísimo local de los Cines y Bingo Nápoles (otro guiño cómplice a la cultura cinéfila de Barcelona, un veteranísimo cine de barrio, dividido “a la brava” en tiempos en dos salas (con pantallas torcidas respecto a los asientos, y las butacas en un espacio estrechísimo y con una pendiente suicida. Y a tres manzanas de casa 😉 ). Hoy en día es una única sala muy cuidada, con asientos amplios, estupenda sonorización (ya no se restringen a los 35 milímetros, ahora tienen los más nuevos medios de proyección, incluyendo los 70 milímetros, y sonido, con el ultimísimo sistema, apto para cualquier melómano), un bar con barra amplia, un lobby muy agradable para descansar entre sesiones o comentar la película, y un vestíbulo espacioso para salir o entrar a la sala sin agobios. Hoy en día, proyectan principalmente películas fantásticas o de ciencia ficción en sesiones individuales, pero también han adoptado el uso de proyectar los últimos estrenos que más se encuadren en el espíritu de la sala, o clásicos de los años 50 y 60, en ciclos temáticos o de director, además de proyecciones temáticas (homenaje a David Bowie, por ejemplo), o maratones de dos o tres películas relacionadas, además de matinales y sesiones infantiles, la mayor parte en versión original, pero estas últimas también suelen ser habitualmente traducidas. Dispone de un carnet Club Phenomena (que se renueva anualmente en Mayo, ver el Calendario), que no solo abarca descuentos en proyecciones y pases especiales para socios, si no también descuentos en otros varios establecimientos.

 

Cinema Maldà, cine también en versió original, se encuentra en pleno Barrio Gótico de Barcelona, tiene club de socios propio, con sus proyecciones y descuentos, y la ventaja de que las entradas a sus sesiones valen para todo el día, pudiendo ver todas las películas programadas si se desea. Acepta muchos tipos de tarjetas además para que la entrada sea todavía más barata. Quizá el cine con más solera de los que reseño aquí.

Cines Verdi Barcelona, en el Barrio de Gracia, con dos salas, una en la calle Verdi y otra por detrás, proyecta cine comercial y de autor, tiene club propio de descuentos y ofertas, y además organiza actividades para niños, entre otras cosas.

Cines Comedia, es otro de los clásicos, y realmente bonito de ver por fuera. En pleno cruce de la Gran Vía de les Corts Catalanes y el Paseo de Gracia, una imponente fachada de mármol, con sus estatuas magníficas. Consta de cinco salas,  y la entrada a las salas principales se realiza por el mismo chaflán, mientras que a las salas restantes se debe acceder por el lateral, en Gran Vía. Lo he incluido, a parte de su céntrica localización y monumental entrada (que no es tan grande como la del cercano Coliseum, el cual conserva su estructura de teatro original, y que alterna el cine con otros espectáculos, pero sí mejor cuidada), porque periódicamente hacen proyecciones en alta resolución de óperas de gran calidad de todo el mundo.

Hay que pensar que estos no son los únicos cines que proyectan cosas interesantes, hay otros muchos como los Cinemes Girona, que sigue proyectando ese cine de autor que comentábamos, o los Cines Icaria, con buen programación en versión original, sesiones infantiles, y a un paso del Port Olímpic y la playa. Como ejemplos de muchos.

¡Y no olvidéis la IV Maratón de Terror “Texas Bloody Night” en los Cinemes Texas del día 30 de Abril próximo, de 22:00 hasta la madrugada, y presentada por Victor Riverola, propietario de Filmin!

Animaos, volved al cine y soñad 🙂

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